México purga a sus sabuesos fronterizos

Por ETCO
07/09/2009

Fonte: El Correo Digital – – MUNDO – 07/09/2009

La OCDE cuantifica el contrabando que se mueve en las entradas al país en 160.000 millones de euros Dos contenedores de doce metros esperaban a pasar la revisión aduanera en Puerto Progreso, península de Yucatán (México). Contenían tiburones congelados, según los documentos de embarque. Sin embargo, los sabuesos agentes del control, ayudados por los rayos X, el olfato de los perros adiestrados y los informes de otras autoridades descubrieron que sí, que había escualos, pero que en su interior también portaban bolsas de cocaína. Este decomiso ocurrió en julio en una de las 49 aduanas repartidas por todo el país azteca. Pero se trata de uno más entre los centenares que se producen cada jornada y que mueven cifras millonarias. Casi a diario surgen cajas de herramientas que al abrirlas se convierten en relojes, películas, cedés, programas de software para los ordenadores, ropa, peluches con pastillas psicotrópicas, armas y cartuchos. El ingenio de los contrabandistas para buscar nuevas formas de ocultar mercancías crece a la par que la técnica de los encargados de detener ese tráfico ilegal en múltiples soportes: en documentos falsificados, en coches con guardabarros hechos a base de pasta de cocaína o en personas que transportan la droga adherida a su cuerpo. Hasta principios del mes de agosto, 700 funcionarios se encargaban de esa vigilancia. Pero todos fueron relevados a la vez por 1.470 nuevos miembros. La mayoría son universitarios y hablan varios idiomas. Para acceder a su puesto de trabajo pasaron un riguroso proceso de selección en el que la presumible honestidad y la firmeza moral para resistir el previsible bombardeo de millones ofrecidos por los carteles del narcotráfico y las mafias del crimen organizado eran tan importantes o más que otras cualidades. Sólo después fueron entrenados durante meses para que empleasen las nuevas tecnologías y recibieron nociones de psicología para detectar alteraciones en el comportamiento de las personas. El Gobierno de Felipe Calderón, en este sentido, ha puesto toda la carne en el asador para luchar contra los narcos que despliegan sus armas -incluidas las mortales que reciben por dudosas vías desde Estados Unidos- en conquistar territorios para desarrollar el tráfico de estupefacientes. Los últimos métodos incluyen minisubmarinos y avionetas ultraligeras que no necesitan presentar documentación para cruzar fronteras. Enormes pérdidas Sin embargo, cuando Calderón llegó al poder en 2006 heredó una nación que «ocupaba el cuarto lugar en el mundo en la venta de mercancía pirata, superado sólo por Rusia, China e Italia. Y era el primero en Iberoamérica en consumir productos de contrabando y piratas», según el Informe Global 2005 Reporte Especial 301, de la Alianza Internacional para la Propiedad Intelectual. Las pérdidas para la industria de la música, cinematográfica, editorial y de software superaron los 1.250 millones de dólares (unos 1.000 millones de euros). Por su parte, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) estimó el contrabando que se mueve en las zonas fronterizas en 200.000 millones de dólares (160.000 millones de euros). Y a pesar de los operativos policiales, la venta de productos de contrabando continúa en el país. No hay más que acercarse al mercado de Tepito, en el centro de Ciudad de México. Es peligroso, pero allí se encuentra de todo. Se pueden adquirir desde drogas en dosis mínimas para consumo personal -cuya tenencia el Ejecutivo Calderón acaba de despenalizar- hasta sofisticados programas informáticos y los últimos aparatos de telefonía móvil que pueden costar hasta 300% menos que en un establecimiento oficial. La purga pretende controlar esos flujos ilegales y limpiar las instituciones estatales de socio» de los narcos que les avisan para que luego roben los contenedores con mercancías decomisadas. Organizaciones comerciales aseguran que son de contrabando o pirateados «ocho de cada diez películas; siete de cada diez discos; el 65% del mercado del software; tres de cada diez sistemas de televisión por satélite; la mitad de las prendas de vestir; uno de cada cuatro libros; tres de cada diez bebidas alcohólicas; la mitad de las telas comercializadas en México…». A ese ritmo no hay empresa que resista. Habrá que ver si los nuevos inspectores logran frenar esa tendencia mundial.