Alza a cigarros podría detonar más el hampa

Por ETCO
13/09/2010

Fonte: El Sol de Mexico – 13/09/2010

Montreal, Canadá. (OEM-Informex).- A pesar de que algunos legisladores y autoridades promueven en México incrementar en diez pesos el precio de la cajetilla de cigarros para tratar de inhibir el consumo del tabaco, lo cierto es que ese tipo de medidas ya demostraron su fracaso, incluso en países desarrollados como Canadá, donde se detonó un hampa organizada que tiene en sus manos hasta 33 por ciento del mercado e inclusive financia actividades terroristas.

De tal manera, en esta economía industrializada, con todo y la serie de medidas adoptadas, recomendadas por la Organización Mundial de Salud (OMC), tres de cada diez cigarros son producto de contrabando, piratería y robo de mercancía, sin cumplir normas mínimas de calidad y sanidad, en detrimento de los consumidores, principalmente jóvenes.

En este sentido, prácticamente en cualquier área pública de esta ciudad es relativamente fácil adquirir un producto ilícito, cuyo precio resulta más de mil por ciento más barato que uno legal (diez centavos contra dos dólares por cigarro), y los adolescentes estudiantes se sitúan como el principal mercado meta del crimen organizado.


“El mercado ilícito no avisa, se detona”, advirtió Michael Gadbois, dirigente de la Asociación de Tiendas de Conveniencia de Canadá, quien afirmó que 10 por ciento de las empresas que representa ha cerrado en los últimos tres años frente a la incapacidad de sortear la competencia desleal que generan los cigarrillos ilegales.


Es así como hoy en día Canadá, miembro del distinguido Grupo de los Siete países más desarrollados del mundo, enfrenta un mercado negro de tabaco que alcanza los mil 300 millones de dólares canadienses (casi 16 mil 250 millones de pesos mexicanos), con una pérdida cercana a mil 600 millones de dólares (cerca de 20 mil millones de pesos) por concepto de impuestos, resultado de medidas que México, nación en vías de desarrollo, ya está en proceso de implementar.


* Una década de excesivo control antitabaco


A inicios de la presente década las autoridades canadienses, en aras de inhibir el consumo de tabaco, comenzaron a adoptar una serie de medidas. Por ejemplo, en el año 2000 obligaron a las cigarreras a incluir en la portada de la cajetilla una imagen alusiva a los daños que ocasiona fumar, que abarcara 50 por ciento del frente del empaque.


Dos años después algunas provincias en Canadá prohibieron la exhibición de productos en los comercios establecidos, con el fin de reducir el vinculo entre los clientes y esos productos.


Al paso de los años (a partir de 2008) esa medida se aplicó en el resto del territorio canadiense, a un grado tal que hoy en día las tiendas ya no pueden tampoco exhibir publicidad o imagen alguna respecto a la venta de cigarros, pues solamente pueden colocar un letrero con el nombre del producto y el precio correspondiente.


Entre 2003 y 2005 las autoridades también acordaron prohibir fumar en lugares públicos, tal y como ya sucede en la Ciudad de México.


De forma paralela, los gobiernos de cada una de las provincias de Canadá determinaron elevar la carga impositiva a los cigarros, con el fin de inducir a un menor consumo de tabaco. Por ejemplo, en Québec el impuesto a los cigarrillos pasó de 12 por ciento en el año 2000 a 26 por ciento en 2002. En Ontario paso del 11 a más de 30 por ciento de los años 2000 a 2006.


Hoy en día, los cigarros en Canadá registran en promedio una carga fiscal equivalente a 75 por ciento del precio de venta del producto. En México es de un poco más de 60 por ciento.


Por lo anterior, expuso Michael Gadbois, derivado de las agresivas medidas adoptadas por el Gobierno, las ventas de cigarro en las tiendas de conveniencia comenzaron a descender de manera importante, a un grado tal que 10 por ciento del total de los negocios han tenido que cerrar de manera definitiva, dejando sin empleo a unos 15 mil trabajadores, pues la venta de tabaco representa hasta 40 por ciento de los ingresos de ese tipo de negocios.


De esta manera, la recaudación del Gobierno por concepto de venta de tabaco, como se esperaba, también descendió de manera importante. Mientras en 2005 se logró una recaudación de mil 400 millones de dólares canadienses, para 2009 bajó hasta mil millones.


Hasta ese momento todo parecía indicar que las medidas implementadas arrojaban los resultados deseados: inhibir el consumo de tabaco.


* Aparece el mercado negro


Efectivamente, si las ventas en el comercio establecido y los ingresos de impuestos por la venta de cigarros iban a la baja, todo parecía indicar que el consumo había descendido. Las señales apuntaban a que las medidas adoptadas habían sido las correctas.


Sin embargo, el número de colillas de cigarros que dejaban los fumadores afuera de los lugares públicos se mantenía; el número de colillas no reflejaba el descenso en las ventas y recaudación: era claro, el mercado negro comenzaba a cubrir la demanda de tabaco que prevalecía. Es decir, el consumo se mantuvo estable.


Además, las colillas de los cigarros no correspondían a los productos que se vendían en los comercios y tiendas de conveniencia, pues comenzó la proliferación de productos no registrados. Era obvio, el contrabando, la piratería y el robo de cigarrillos ya estaba presente.


Peter Seeman, de la Coalición Nacional contra el Contrabando, expuso que las excesivas medidas provocaron un hueco en la oferta de cigarrillos, lo cual fue aprovechado por bandas de criminales perfectamente estructuradas, incluso a nivel internacional.


Esta situación, explicó el especialista, provocó la proliferación de cigarreras clandestinas en la frontera norte de Estados Unidos, las cuales fabrican e introducen sus productos a Canadá atravesando los grandes lagos que dividen ambas naciones, es decir, vía contrabando.


Esta industria ilícita encontró en las reservas indias de Canadá, conocidas como Primeras Naciones, un aliado inmejorable, toda vez que en esos espacios (que operan bajo un sistema similar al de usos y costumbres que existe en algunas comunidades de México) no entra la autoridad canadiense y, además, no se pagan impuestos.


De tal manera, en ese tipo de espacios es donde los consumidores o traficantes adquieren a muy bajo costo paquetes de cigarros que, por obvias razones, no cumplen con medidas de sanidad ni calidad. De acuerdo con las investigaciones que se han realizado, refiere un estudio de la empresa British American Tobacco, en esos productos se han encontrado restos de heces fecales tanto de humanos como de roedores, así como de pasto, alfombra y demás productos sin inspección alguna.


La diferencia de precios entre un artículo legal y uno ilícito es abismal: mientras en el mercado formal una cajetilla de 25 cigarros cuesta hasta 12 dólares canadienses (casi 150 pesos), en las llamadas reservas indias se puede comprar con 20 dólares (cerca de 250 pesos) una bolsa de plástico con 200 cigarros sin marca ni responsable ni referencia alguna. Dicho precio es totalmente tentador para la población, sobre todo para los jóvenes y estudiantes.


Es decir, mientras en el mercado formal un cigarro cuesta en promedio dos dólares (25 pesos), en el sector ilegal se puede adquirir uno en 0.10 dólares (1.25 pesos).


Esto se pudo constatar a través de una actividad que realizó este periódico en reservas indias, situadas a 25 minutos de la ciudad de Montreal, Canadá, donde existen pequeñas casas cerca de la carrera conocidas como “Cabañas de Humo”, que muestran, sin restricción alguna, letreros y publicidad de “marcas propias” y piratas de cigarrillos.


Dentro de ellas el olor a cigarro es penetrante, toda vez que se venden miles de cigarros tanto de marcas desconocidas como de “piratas”, es decir, aquellas que se venden haciendo alusión a marcas legales. La venta se realiza sin condicionamiento y restricción. Hay cigarros de diferentes presentación y tipos, pues incluso hay de sabor sandía, fresa y menta.


Debido a la ilegalidad de la actividad, los responsables de las “Cabañas de Humo” están en constante comunicación para amedrentar y retirar a todas aquellas personas que deseen realizar una investigación respecto a la venta y trafico de cigarrillos.


De esta manera el negocio de tabaco ilícito ha ido al alza, pues mientras en 2006 se estimaba que 16 de cada 100 cigarros que se vendían en Canadá eran de origen ilegal, actualmente esa proporción es de 33 por cada 100.


Sin embargo, en algunas regiones de Canadá el mercado ilícito alcanza cifras verdaderamente alarmantes, como en Ontario, donde los cigarros ilegales ya representan casi la mitad del mercado.


Según datos de la Bristish American Tobacco, se estima que el contrabando de cigarrillos ha crecido 990 por ciento de 2002 a 2008, con una clara tendencia al alza.


* Las secuelas


El mercado negro de cigarrillos ha provocado que la industria tabacalera en Canadá esté en camino de la extinción, y muestra de ello es que dos plantas de procesamiento que tenía en operación British American Tobacco en este país ya se retiraron, dejando sin empleo a cientos de trabajadores.


Asimismo, encuestas de Health Canada sobre el consumo de tabaco demuestran que está creciendo el número de jóvenes (de 15 a 19 años) que fuman en Québec, donde los niveles de contrabando superan el 40 por ciento. Así, mientras en 2006 la tasa de consumo de tabaco entre esa población se situaba en 17 por ciento, para el cierre de 2009 subió a 20 por ciento, con todo y las medidas de control implementadas por las autoridades.


De igual manera, la recaudación fiscal por concepto de venta de tabaco empezó a caer entre 2005 y 2009 y la tasa de consumo de tabaco en todo Canadá se aplanó entre 2005 y 2008, sin embargo, el consumo de tabaco entre los jóvenes comenzó a aumentar.


“Queda claro que Canadá ha alcanzado una cima en su estrategia de control de tabaco, en la cual la carga impositiva ya no actúa como un impedimento para el consumo, sino como un estímulo para el contrabando”, aseguró Peter Seeman, de la Coalición Nacional contra el Contrabando.


De tal suerte, en la actualidad uno de cada cinco canadienses continúa fumando y entre los jóvenes la tendencia se agudiza, incluso entre adolescentes de 15 años, con quienes las organizaciones delictivas siguen obteniendo grandes sumas de dinero, que en algunas ocasiones, aseguró Michael Gadbois, de la Asociación de Tiendas de Conveniencia de Canadá, tiene como destino el financiamiento de graves actividades delictivas como el terrorismo o el crimen organizado.


“Es poco probable que los canadienses que compran cigarrillos ilegales se pregunten sobre el destino de su dinero, aunque es claro a dónde no va: no llega al Estado en forma de impuestos”, dijo.


* Las alternativas


Ante la dimensión que ha adquirido el problema, especialistas y empresarios de Canadá afirman que ya quedó demostrado que una mayor carga fiscal a los cigarros no es la mejor opción para enfrentar el problema del tabaquismo, por lo que ese tipo de medidas deben ir de la mano e incluso sustentadas principalmente en temas de educación y concientización.


Asimismo, se debe promover un mayor compromiso por parte de Estados Unidos para combatir y enfrentar la fabricación y contrabando de cigarrillos ilegales, toda vez que la gran mayoría de los cigarros ilegales que se consumen en territorio canadiense es de origen estadunidense.


Incluso, agregó Michael Gadbois, resulta necesario atender este problema con una óptica binacional, con el fin de evitar un escenario como el que enfrentan México y Estados Unidos en materia de tráfico de estupefacientes y armas. “Aún no llegamos a ese escenario, pero tenemos que actuar”, acotó.


De esta manera, el empresario aseguró que ahora resulta urgente adoptar acciones certeras para enmendar las secuelas que irónicamente provocaron las medidas implementadas para controlar el tabaco en Canadá.


Por cierto, dichas medidas ya están en proceso en México.